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Césped para el jardín: ¿natural o artificial?

césped jardín

Si tienes un jardín o una pequeña parcela y de cara a la primavera estás pensando en darle un nuevo aire colocando algún tipo de césped, tienes distintas opciones para hacerlo, desde el césped natural, hasta variados tipos de césped artificial. Instalación, riego, mantenimiento, posibilidades estéticas… estudia bien los pros y contras de cada uno de ellos y empieza ¡ya! a acondicionar tu jardín.

No hay mejor adorno para un jardín, independientemente de su tamaño, que un césped mullido y con un verde intenso sobre el que den ganas de caminar o tumbarse. Hay que reconocer que el natural tiene mucho encanto y resulta muy agradable. Es algo vivo, que desprende un aroma maravilloso sobre todo cuando está recién regado o cortado, pero requiere cuidados importantes, sobre todo teniendo en cuenta la escasez de lluvia que padecemos desde hace años.

Por otra parte, los céspedes artificiales actuales dan un resultado excelente y los tienes en distintas texturas, grosores,  longitudes  y tonalidades de hierba para que queden genial en cualquier espacio que quieras transformar en cuestión de segundos.

Césped natural o artificial: ventajas y desventajas

Una opción no es mejor que la otra, todo depende del tipo de jardín, del uso y tránsito que vaya a tener el césped y del tiempo que quieras dedicar a su mantenimiento.

Entre las características del césped natural hay que destacar:

  • Para lucir realmente bien, requiere cuidados básicos, principalmente riego frecuente y siega cada cierto tiempo, dependiendo de la variedad de la que se trate.
  • A la hora de plantarlo, tendrás que airear convenientemente la tierra, cavar los pequeños orificios donde van las semillas y procurar no pisarlo al menos en 10 – 15 días. No es un trabajo duro ni difícil, pero hay que tener cierta práctica y algo de tiempo libre. Otra opción, es colocar directamente planchas de tepe, muy prácticas y de efecto inmediato, pero el precio sube de manera notable.
  • Como principal ventaja, el césped natural es ideal para refrescar el ambiente incluso en pleno verano. Es muy agradable y además evita la erosión del suelo, por lo que es especialmente recomendable si tu jardín está en cuesta.
  • Por último, recuerda que para que esté en perfectas condiciones el césped natural puede requerir abono o mantillo una vez al año. También puede ser necesario repoblarlo con nuevas semillas para evitar que aparezcan las antiestéticas “calvas”.

En cuanto al césped artificial, por su comodidad y buenos resultados, cada vez son más las personas que optan por ponerlo en su jardín o terraza. Entre sus ventajas e inconvenientes hay que tener en cuenta:

  • Los de buena calidad, que realmente quedan perfectos y hay que fijarse para comprobar que no son naturales, no son baratos, sobre todo si hablamos de una extensión considerable de terreno.
  • Como gran ventaja hay que destacar su instalación súper sencilla. Basta acondicionar la superficie donde lo vayas a poner, de manera que tenga una inclinación mínima y un drenaje apropiado. Hecho esto, solo tienes que colocarlo a tu gusto, tapando los bordes con macetas, alcorques, rocallas… y sacarle, así, todo el partido.
  • Su mantenimiento es mínimo. Los de hierba corta puedes barrerlos como si fuesen una alfombra y los de larga no requieren mayor cuidado.
  • Resistente. Es otra buena razón para elegir el césped artificial. No tendrás que preocuparte de la sequía, de las heladas o de que pueda estropearse por cualquier causa. Con esta opción, tienes césped seguro para muchos años.

 

 

 

 

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