El color (I)

El percibir los colores es una facultad biológica que poseemos los humanos y también sabemos que cada uno de ellos nos afecta y nos transmite una serie de sensaciones, ¿pero cuáles?

Verde: el verde es el color más relajante y por ello es muy apropiado para dormitorios o cuartos de baño, aunque también es un color que relacionamos con la envidia. Con él también simbolizamos la naturaleza, la salud, el crecimiento y la ecología.

Azul: es otro color también muy relajante, por lo que sus aplicaciones pueden ser las mismas, además este nos evoca serenidad y seguridad. También lo relacionamos con la naturaleza, más concretamente con el agua y el hielo.

Amarillo: es un color complicado, ya que es difícil de soportar durante mucho rato, al principio nos trasmite felicidad y alegría, pero pasado un rato nos agota. Es el color del Sol y del oro, pero también el del miedo.

Rojo: es muy estimulante, pero nos indica peligro ya que lo asociamos a la sangre. Aunque también es el color del amor, el deseo, la pasión y la lujuria. En Asia simboliza la vida y la alegría. No es un color recomendable para pintar una habitación competa.

Naranja: es muy recomendable para cocinas y elementos de esta, ya que siempre se relaciona con los buenos alimentos y el comer. También es un tono muy melancólico al asociarse al otoño y el color de las hojas de los árboles en esa época.

Marrón: es el color más espiritual, simboliza la tierra, la riqueza no material y la dulzura, junto al igual que el naranja los buenos alimentos. Es un color muy presente en los muebles a través de materiales, como la madera, por ello lo asociamos con el calor y la comodidad.

Negro: físicamente se corresponde con la ausencia de color y de luz, por ello suele relacionarse con la noche y el miedo. En occidente lo asociamos al duelo y a la elegancia.

 

Blanco: todo lo contrario al anterior, es la suma de todos los colores luz y por ello lo asociamos a la bondad y a la pureza. Es el color del vestido de novia occidental, pero el de luto en Asia.

 

Post by Cristina Sanchez Ariño

Autor: Elena

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