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La creatividad y lo sencillo

utensilioscocina.net
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Durante los años cuarenta y cincuenta, Eames diseñó sus grandes obras en el campo del diseño y la arquitectura, sus grandes iconos reconocidos mundialmente.  Pero de esta época también data un producto que pasa más inadvertido, siendo aun así, una idea igual de brillante:  su House of Cards (1952). Consistía en una simple baraja de 52 cartas, las cuales no tenían palos ni números, únicamente imágenes de objetos cotidianos por las dos caras y unas hendiduras en los laterales. Gracias a estas, se podían encajar las cartas entre sí y crear diversas construcciones. Posteriormente, se lanzó una versión en otros tamaños y en vez de fotos, con estampados, pero la esencia era la misma: jugar con la creatividad.

www.watermeloncat.nl
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Con elementos tan sencillos como pueden parecer unos rectángulos de colores se podían crear millones de combinaciones, que sirvieran como casa de muñecas, castillos, puentes, separadores de espacios, sillas, mesas, cajas,… Era un juego que no tenía instrucciones, reglas o fin, se podía hacer con él lo que se quisiera, y eso es lo que lo hace tan especial: dejaba que la mente creativa del niño se liberara. No había un modelo a seguir, ni nada con que comprarlo montado, convirtiendo así cada creación en perfecta.

estapormama.es
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Después de la idea original de Eames, han surgido muchos productos similares que todos hemos tenido, hoy incluso podemos encontrar una versión en Tiger por un precio reducido. Y la filosofía que sigue no es para nada compleja, no es más que la de darle al niño un folio en blanco y pinturas de colores, y que lo pinte, ralle o rompa como quiera, sin modelo ni técnica a seguir. Porque cuando hay un algo que imitar, la creatividad y la imaginación desaparecen. Seguimos a alguien, en vez de tomar nuestro propio camino.

La creatividad, la originalidad y las buenas ideas, pueden surgir de cualquier sitio, y de algo sencillo y simple, también. Lo complejo, por definición, es más difícil, enrevesado, engorroso… y no siempre lo mejor o lo adecuado. En esta deducción basó Eames sus obras, al igual que su casa, que no es más que otro House of Cards pero hecho con placas de acero e vez de láminas de colores, y hoy sigue siendo un referente de arquitectura. No siguió a nadie, hizo algo diferente, y no le fue tan mal.
PD: en la página oficial de Eames, el juego sigue a la venta en varios tamaños y versiones. Te dejo el link por si los Reyes no han acertado con tu regalo.

 

Posted by Cristina Sanchez Arño

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