La puerta de tu negocio, un segundo escaparate

La puerta de tu negocio puede convertirse fácilmente en un segundo escaparte, un espacio en el que promocionar productos y novedades gracias a los vinilos removibles. ¿No has oído hablar de ellos? Pues gracias a estos vinilos puedes dejar atrás los antiestéticos posters de las puertas, los cutres carteles de propaganda con abierto/ cerrado y además variar el aspecto de la misma cada pocos meses sin esfuerzo. La propaganda puede venir por parte de empresas cuyos productos se venden en la tienda o ser publicidad propia del local y de lo que se ofrece en el mismo.

Los vinilos removibles son una forma de publicidad novedosa y muy práctica. Se trata de pegatinas de vinilo cuyo tamaño puede variar y que se pegan en la puerta (o en cualquier otro espacio que se desee) pudiendo retirarse fácilmente en dos o tres meses.

¿Por qué dos o tres meses? Porque este es el tiempo que se supone que duran por lo general las promociones. Pasado este tiempo ya dejan de llamar la atención de los clientes que entran por la puerta y que se acostumbran a ver ahí las mismas pegatinas. Es el momento de retirarla y variar la decoración de la puerta y la publicidad que la conforma.

Pero atención, el hecho de que estos vinilos sean removibles no quiere decir que se vayan a caer solos y si no se quitan en este tiempo, quedarán pegados en el cristal de manera definitiva teniendo que recurrir a la rasqueta y el esfuerzo físico para sacarlo. Por eso es importante estar pendientes de renovar y variar las promociones de la puerta, bajo pena de que acabemos llenándola de pegatinas descoloridas que ofrecen una pésima imagen del local.

Si eres de los que no quieres variar tan a menudo la decoración de tu puerta o te gustaría mantener una publicidad durante más tiempo existen los vinilos ultra-removibles que pueden aguantar hasta un año en perfectas condiciones y permitiendo ser retirados sin dejar marcas ni manchas en el cristal.

Gracias a estos adhesivos la puerta de tu local comercial puede ser también parte del escaparate, ayudando a promocionar los productos que se encontrarán en el interior. Si se tiene un poco de gusto en su colocación y se combina con otros elementos decorativos, estéticamente resultan también adecuadas ya que al cambiarse periódicamente no llegan a deteriorarse ni a sufrir pérdidas de color que pueden dar una apariencia descuidada a la puerta.

Autor: Pablo Baselice

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