Me calzo de segundo pie

Evidentemente, lo que quiero decir es que me gusta comprar calzado de segunda mano, aunque suene raro decirlo así. Pero independientemente de cómo se quiera decir, lo cierto es que cada vez quedan menos reparos a la hora de comprar ropa y calzado reciclados.

Tanto es así, que las tiendas de segunda mano de ropa y calzado han empezado a proliferar y, dado que todavía no son muy habituales en ciudades de tamaño medio, dar el paso en este sentido es un estupendo proyecto para quienes buscan comenzar con un negocio que tenga mercado y no necesite de una gran inversión.

Este tipo de tiendas adquieren sus productos de dos maneras diferentes, por un lado comprar ropa directamente a particulares que acuden al comercio. Esto está bien, porque pueden ver el estado de la ropa y acordar un precio con el vendedor. Además, la persona que vende es probable que acabe convirtiéndose también con comprador, sobre todo si se le saben hacer buenas propuestas.

Pero si se quiere tener un buen stock de ropa, lo mejor es acudir a comprar a tiendas de mayor tamaño especializadas en la ropa y el calzado de segunda mano. Una buena idea, por ejemplo, es comprar zapatos usados en Chikatex. De este modo no hay necesidad de estar pendientes de que aparezca un vendedor y se garantiza producto variado y de buena calidad.

Esto es muy importante para tener éxito, ya que el cliente quiere comprar de segunda mano, pero no quiere ropa vieja y mucho menos calzado. Poder contar con botas, zapatos o sandalias de las principales marcas es importante para que el comprador se anime a probar el mercado de segunda mano.

Al descubrir que pueden comprar un par de zapatos de marca en muy buen estado pero con un precio muy inferior al que tendrían estando nuevos, seguramente dejarán atrás todas las reticencias y se animarán a dar el paso y probar. Y una vez que descubran que realmente los resultados obtenidos son buenos, seguramente repitan.

Los potenciales compradores de estas tiendas son las personas más jóvenes, más abiertas a este tipo de iniciativas y que además suelen tener una conciencia más ecológica y que casa mejor con el concepto de dar una nueva vida a la ropa usada. Pero cada vez más, personas maduras comienzan a dejarse llevar por el placer de buscar gangas en las tiendas de segunda mano.

Autor: Pablo Baselice

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