Muebles y literatura

El otro día fue San Jorge, una festividad muy relacionada con libros, los cuales también tienen algo que ver con los muebles y la decoración. La literatura tiene la increíble capacidad de conseguir únicamente con palabras que imaginemos algo de tal forma, que dependiendo de los adjetivos y expresiones que se utilicen nos encante u horrorice, sin nunca jamás llegar a verlo. Una descripción narrativa de un mueble puede ser lo mejor o lo peor que le pueda pasar, puede hacer que lo veamos como la mayor obra del mundo o como un gran desecho. En los libros todo es así, pocas descripciones, de calidad, te dejan indiferente, siempre son bonitas, hablen de lo que hablen. Todo es más bonito en la literatura.

Si quieres utilizar la literatura de otra manera pero igual de bonita, te propongo una serie de elementos decorativos y muebles hechos a base de libros, llegando a ser estos íntegramente el mueble, belleza en estado puro:

Si comenzamos por el dormitorio, puedes hacer que tus libros sean la cabecera o incluso la cama en sí.

 

 

Los mejores de estos DIY son en los que no se estropean los libros para que así, si algún día te apetece puedas releer esas obras, como por ejemplo el “somier” anterior, o esta mesita de noche a juego. Bastante sencillita y económica, muy efectiva para cuando tus estanterías están completamente llenas.

O si tu falta de estanterías es mayor, también puedes hacerte una mesa de comedor o incluso una barra de bar con los libros.

Siguiendo por el salón tenemos este sillón, en el que el punto de comodidad no lo veo del todo claro, pero original es bastante.

Siguiendo en la línea decorativa y poco funcional, tenemos estos jarrones, bastante más elaborados, y una alfombra. Seguro que hace que no se escape nada de frio por nuestro suelo.

Si creías que el papel y el agua no se llevaban demasiado bien es porque no has visto esta bañera forrada íntegramente con libros. Posiblemente no puedas bañarte en ella, ni siquiera ducharte, pero como decoración en el salón o baño no está nada mal.

Pero realmente, lo mejor es vivir en ¡una casa de libros!

Posted by Cristina Sanchez Ariño

Autor: Elena

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